EN APUROS

Por: Sherezada

2:45 pm
Llega montado en su flamante bicicleta, «aguantar solo hasta que Marlen consigne», piensa mientras desmonta a la carrera, «ya no debe demorar». Maniobra veloz al caballito de acero directo al parqueadero de bicicletas, entonces, un terror lo invade. No hay espacios disponibles.

2:47 pm
 Es muy tarde «no puedo dejarla, ¿Cómo llegó a la U si me la roban?». Mira para ambos lados, el reloj avanza en su marcha inexorable. «¿Qué hago? ¿Qué hago?». Espera. Tal vez algún lugar del parqueadero se desocupe.

2: 50 pm
Camina de arriba abajo, como a un niño que le urge entrar al baño. Deja la bicicleta en un pastizal y calcula que la puede ver por los ventanales del banco, sube los escalones de entrada pero desiste por el miedo abismal a perderla. 

2:52 pm
Desesperado coge su caballito y lo levanta, así izado como un bebé juguetón sube los escalones otra vez «¿El joven para donde cree que va con ese armatoste?», mira al celador y decide que se ve buena gente, tal vez comprenda «Es que necesito retirar una plata y hoy es viernes fin de mes…», «No, con eso no puede entrar, parquéela primero», «Es que no hay lugar».

2:54 pm
El celador nota la necesidad, la urgencia de pagar la renta antes de ser desalojado, solventar la deuda con los pocos ahorros que la hermana dejó antes aventurarse para el norte con las ganas puestas pero sin regla en los papeles. «Venga joven yo le facilito». El celador también tiene un primo que se fue, sabe que esperar la remesa es un hilo de esperanza. 

2:57 pm
Corre, encadena su preciada bicicleta de la rueda a un fierro de una reja, cierra en candado prestado por el celador, «Tan buena gente el man». Corre de regreso. 

2:59 pm
Lo logra. Entra triunfante al banco que cierra sus puertas un minuto después. «Hágale hermanita, mándenos platica rápido que esto es lo último y la vieja se está maluquiando», invoca en silencio mientras hace la fila de rigor con el recibo de retiro en la mano.

3:08 pm
Sale del banco. En sus bolsillos asoman unos billetes, un mes de arriendo, algo para echarle al buche. Ya no alcanza para los materiales de la universidad, pero no importa. La remesa no demora. 

3:09 pm
Llega a la reja donde lo espera una solitaria rueda de bicicleta.





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