DEJALO FLUIR
Por: Sherezade

Entonces volvió a sonar el timbre, escuchaba a mi
hijo mayor trastear en su habitación y mi esposo trabajando en la oficina que
compartimos en casa; interiormente estaba gritando “¿ES QUE NADIE VA A ATENDER
LA PUERTA?”, pero intentaba no perder mi oración. Terminé de recitar, hice el
ruku y luego el suyud, estaba en la postración cuando escuché el timbre por
tercera vez, pensé: “bueno ya está, todo lo tengo que hacer yo”, terminé la
oración tan rápido como pude y en lugar de quedarme haciendo suplica me levanté
echa una furia, pensaba: “pero me van a escuchar, nadie en esta casa ayuda, yo
tengo que hacerlo yo…” y otra vez la frase: “todo lo hago yo”.
Antes de irme a pelearle a mi
esposo, que estaba en horas de trabajo, o a mi hijo, que recién llegaba del colegio
y se estaba cambiando el uniforme, Allah, Alabado sea, me regaló un poquito de
su paciencia y recordé el siguiente jadiz:
Relató Abu Juraira -que Allah esté complacido con él- que un hombre le dijo al Profeta –que la paz y las bendiciones de Allah sean con él-: "Aconséjame". El Profeta dijo: "No te enfurezcas". El hombre insistió varias veces, y el Profeta dijo: "No te enfurezcas". Lo transmitió Bujari.
Tomé la decisión de quedarme un
momento mientras me tranquilizaba, escuché el timbre una
cuarta vez, ya calmada me di cuenta que no era el timbre de mi casa, sino la
del vecino que solo yo escuchaba con claridad porque la musala queda justo al
lado de la pared compartida.
Me sonrojé, me había incomodado
en la oración y perdí mi momento de hacer suplica, casi inicio una discusión
familiar y todo por una tontería. Al rato le conté la anécdota a una amiga y en
lugar de reírse (como yo esperaba que hiciera) empezó con una diatriba contra
los esposos: es que no ayudan, es que nunca hacen nada, es que una tiene que
encargarse de todo…, y otra vez la frase, solo que esta vez con un plural de
género: es que todo lo hacemos nosotras.
Bueno, me dije mientras ella
seguía despotricando contra el género masculino, eso no puede ser así, las
mujeres no podemos ser las que hagamos todo. Me he puesto en la tarea de
investigar al respecto y me he encontrado que como mujeres latinoamericanas[2]
tenemos muy interiorizado el discurso: yo hago todo.
Según la Psicóloga chilena Pilar
Sordo, esta actitud tiene que ver con la “retención”: Las mujeres estamos programadas
para retener, es uno de los instintos que nos ayudan a crear hogar, el problema
es que no volemos hiperretenedoras, creando imaginarios de: solo yo hago las
cosas, solo yo trabajo, tengo que hacerlo todo yo, si no lo hago yo no lo hace
nadie, etc. Que son idearios dañinos porque la mujer empieza a creer que es la única
que colabora en casa, y que hace cosas, lo que genera que desconozca el trabajo
de los demás miembros familiares. Además, poco a poco se van a sumiendo cargas
que no nos corresponden y terminamos sobrecargadas de trabajo, estresadas y
peleando por cualquier cosa.
Es como cuando se le pide ayuda a
un hijo para algún oficio, pongamos lavar la loza, y como no lo hace a nuestra
manera, es decir, como nosotros queramos que lo realice, entonces le
reñimos en lugar de agradecerle. En este proceso perdemos la tranquilidad,
porque estamos constantemente pensando que nadie mas lo va a hacer ¿Qué no van
a hacer? No importa, cualquier cosa, pero seguro no lo van a hacer, y claro,
cuando se busca se encuentra, y siempre vamos a encontrar que no hicieron lo
que nosotros queríamos que hicieran.
Ser retenedoras en equilibrio es
parte importante de un buen funcionamiento hogareño, pero cuando se excede es
cuando empezamos a asumir roles y tareas que no nos pertenecen, lo que hace que
nos agobiemos con las tareas del hogar. Entonces cabe preguntarnos ¿Cómo
soltar?
Hay varios pasos, en primer lugar,
es importante reconocer que somos retenedoras excesivas, aceptarlo. Luego revisar en cuales aspectos
hacemos esto, no es posible ser retenedora en todo, pero hay aspectos, por ejemplo en el oficio, solo nosotras lo hacemos o solo cuando nosotras lo hacemos sentimos que está bien hecho, hacer la compra, alistar ropa, etc.
Luego analizar nuestras actitudes para poder cambiarlas, siempre teniendo en cuenta la sunna y el comportamiento adecuado. Hablar con la pareja para que nos ayude en el proceso de reconocimiento y cambio resulta fundamental ya que ellos pueden darse cuenta de actitudes que nosotras invisibilizamos.
Luego analizar nuestras actitudes para poder cambiarlas, siempre teniendo en cuenta la sunna y el comportamiento adecuado. Hablar con la pareja para que nos ayude en el proceso de reconocimiento y cambio resulta fundamental ya que ellos pueden darse cuenta de actitudes que nosotras invisibilizamos.
Una técnica que recomiendo mucho
y que da grandes resultados es la de llevar un diario, un cuaderno/libreta en
la que nos tomemos el tiempo de escribir día a día reflexiones sobre nuestras
actitudes hiperretenedoras, el ejercicio de la escritura genera reflexión, además dejarlo consignado es una forma de analizar y ver el proceso.
Cuando, unos meses después, se lean los primeros apuntes se puede ver lo mucho que
hemos avanzado.
En todo el proceso, es importante
hacer mucha suplica para que Allah, alabado sea, nos ayude a manejar estas
situaciones y cambiarlas. Recuerden que solo de Él proviene todo el poder y la
gloria.
Dios es poderoso, Sabio. (Corán 9: 71)
Yo por mi parte decidí desconectar el timbre y retornar al
ancestral método de tirar piedritas a las ventanas frontales, y dejo que cada
quien responda por lo que le corresponde.
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