DULCE O TRUCO
Sherezada


En el anterior link podemos encontrar un buen artículo sobre qué es y qué significa el día de Halloween. Información útil y consistente para que, como musulmanes, podamos entender la razón del porqué no debemos celebrar estas fechas. Esta pequeña nota  no va  encaminada a recalcar estos datos, sino a hablar de algo diferente: qué hacemos las mamás cuando nuestros niños quieren celebrar Halloween.
  
En el ambiente en el que vivimos es común encontrar madres solteras revertidas al Islam. En algunos casos, ellas cuentan con el apoyo de la familia, pero por desgracia estos son la excepción: la mayoría de mamás deben enfrentar su reversión solas, y en ocasiones hasta oponiéndose a sus familiares y a los padres de los niños.
  
Esta situación crea una tensión muy fuerte que conlleva a discusiones y hasta enfrentamientos, y como en todos estos contextos, en medio están los niños. Los padres de las madres solteras Muslim (o abuelos, tíos, primos, e incluso el padre del niño) casi siempre toman tres actitudes distintas: la primera, que es la menos frecuente, es una de respeto y entendimiento, en donde aceptan la reversión de su familiar y además se muestran interesados por entender y aprender acerca del Islam. Respetan las costumbres (como la de no comer cerdo o el cambio en el vestuario), y algunos incluso prestan su apoyo. Los padres de los niños se muestran tranquilos por la crianza musulmana, y si bien no dejan algunas costumbres, en su mayoría no presentan discusiones.
  
En esta postura es fácil entenderse con la familia y sobre todo con los papás de la musulmana, que cuando se es madre soltera, juegan un papel fundamental en el desarrollo de la vida de ella y de sus hijos.
La segunda posición es de choque: no aceptan la reversión, creen que todo es una locura temporal, un lavado de cerebro, hacen cosas para sacar a la musulmana de su elección. Toman medidas drásticas como echarlas de la casa (en caso de que vivan bajo su protección), quemarles la ropa, los hiyabs, o negarles cualquier ayuda. El padre del niño por lo regular se pone a la defensiva e incluso hay algunos que han llegado a iniciar acciones legales para separar a su hijo de la madre musulmana.
  
Este es un panorama desolador, en donde el apoyo de la comunidad Muslim es fundamental. Sin embargo, en esta actitud es fácil saber cómo actuar con la familia y con el padre del niño: evitando peleas y discusiones (recordemos que uno de nuestros deberes como musulmanes es honrar, respetar y cuidar de los padres), alejarse poco a poco del núcleo familiar apoyándose en la hermandad musulmana.   
  
La tercera actitud es la más peligrosa y problemática: si bien la familia no se muestra reacia a la reversión, tampoco tiene interés en conocer, y esto lleva a una falta de respeto. Es entonces que encontramos familias que pueden o no apoyar a la madre soltera Muslim, pero que ante todo su actitud es de victimización hacia el niño. ¿Qué quiere decir esto?
  
Pues bien, aunque estos núcleos no le den la espalda a la nueva musulmana, creen que ella está en un error, y son personas que asumen la posición de que cada cual puede hacer lo que quiera, el problema real radica en el hijo. Por lo general, padres y abuelos de la Muslim toman una actitud de victimización del niño (pobrecito el niño que se levanta a rezar, qué pecado del niño que va a aguantar hambre en ayuno, qué pecadito del niño con esa ropa rara se le van a burlar, etc.) en donde lo visualizan como mártir de la reversión de la madre y empiezan a tomar actitudes para compensar los supuestos excesos maternos.
  
Abuelos y bisabuelos se convierten en personajes totalmente protectores del niño que le consienten hasta los más mínimos deseos. Si la Muslim vive con ellos esto crea una situación de tensión que es mejor aliviar desde el principio poniendo límites muy claros de autoridad, si no viven juntos el tema es más llevadero. En cuanto al padre del niño, casi siempre trata de comprar el cariño y el afecto con regalos, esto se soluciona hablando con los hijos y siendo claros con ellos.
  
Pero en las celebraciones se presenta el conflicto de manera más fuerte.
  
Como musulmanas tenemos claro por qué no celebrar el día de la madre, cumpleaños, Halloween, navidad, entre otras cosas, pero los niños casi nunca comprenden: Si son muy pequeños es una fortuna porque los podemos acostumbrar, si son más grandes entienden argumentos, pero los que están entre los 5 y 10 años de edad tienen memoria suficiente para recordar cuando celebraban y no comprenden del todo las razones del Islam.
  
En aquel momento la familia juega un papel fundamental, los niños tienen por un lado a su madre diciéndoles que no se va a celebrar alguna fecha, pero los abuelos, tíos o el papá están argumentando que eso no importa, que lo mejor es pasarla bien. Este argumento se vuelve sólido en las mentes de los chicos, no da cabida a otros y se acrecienta con fechas que son especialmente infantiles como navidad y el Halloween.
  
Desde la posición del niño se crea la idea de que es su madre quien no le permite celebrar, y empieza a crearse una imagen mental en donde ella lo coacciona y es la mala, mientras que sus abuelos o su papá son los buenos que si le permiten hacer cosas divertidas, además del hecho de que los niños empiezan a pensar que su mamá está loca, y que la culpa de todo la tiene el Islam.
  
Este es un pensamiento muy peligroso pues crea estructuras mentales donde los niños van rechazando el Islam de manera casi instintiva, sin saber exactamente por qué se alejan, y esto conlleva tarde a o temprano a una ruptura con la madre, que es un trance terrible para todas las partes involucradas.
  
Como madres debemos tomar una decisión: ser flexibles y permitirles celebrar, o hacer lo correcto, explicarles y no permitirlo. Para nosotras es muy duro decirles a los niños: no te puedes disfrazar, cuando todos los demás están celebrando, sobre todo teniendo en cuenta la presión social, en el colegio, en la televisión… En todos lados el mercantilismo de la fecha incita a celebrarla y podemos cometer el error de decir: este es el último año, el próximo no lo dejo. Y empezamos a ser permisivas.
  
Es entonces que necesitamos una alternativa sana para no celebrar estas fechas sin ganarnos problemas en nuestras familias. Debemos tener en cuenta que todo en el camino del Islam debe ser fácil y esto incluye a nuestros niños, no quitarles las celebraciones de una día para otro, sobre todo cuando ya lo han hecho antes, sino ofrecerles opciones mientras poco a poco van entendiendo la realidad de estas fechas comerciales.
Una idea para reemplazar Halloween es hacer que ese día sea un poco diferente para ellos. En primer lugar no llevarlos al colegio si allí se va a celebrar algo, esto con el fin de que los niños no se sientan excluidos de una comunidad tan fuerte como la escolar,  y en segundo para que vean que la fiesta no es realmente importante.
  
Hacer el esfuerzo de pasar tiempo juntos, ver una película o jugar son buenas opciones, ojalá dentro de la casa para evitar el contacto con la celebración y que los niños no se sientan relegados. Por último, la esencia del gusto de los niños por el Halloween radica en los dulces que reciben (al igual que en la navidad los juguetes) así que una recomendación válida es regalarles a los niños un paquete de dulces bien elaborado, que sean cositas especiales y no los que ellos normalmente comen, pero no dárselo el día de Halloween sino en una fecha cercana, de ser posible antes. Una buena idea es que sea el viernes después del jutba, esto con el fin de que ellos no relacionen el premio con una celebración, sino con un día especial dentro del islam.
  
De esta manera, cuando los otros niños cuenten qué hicieron en Halloween los nuestros también tendrán qué compartir y no se sentirán mal, y tendrán argumentos cuando las personas les pregunten por qué no se disfrazan. El objetivo es que el islam y sus razones entren poco a poco en ellos.
  
Espero que esta nota sea de utilidad para nuestra comunidad, y Allah y Su mensajero saben más.  

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